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Mira, con respecto a la visión de la comuna, de los avances, del progreso, yo creo que también hay cosas buenas que rescatar. Yo creo que aquí en la comuna, como dijimos, había un puro supermercado y ¡pucha que costaba ir a comparar al supermercado!, llegaron servicios, FONASA, hay distintos servicios que llegaron con el progreso y con la gente que legisla, que llegaron esos adelantos a la comuna, esa es la cosa buena.
Loreto Cid


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L. C.: Yo creo que todos quedamos impactados con eso, además que no le preguntan nada a nadie. Lo que pasa es que esta comuna, en los últimos años ha crecido una enormidad, Si bien es cierto, como dice la señora, progreso versus devastación más o menos, del sector, en las calles no se puede andar, los peatones no son libres, uno cuando va manejando... Tampoco puede llegar y salir de su casa como antes no es cierto, pero esta comuna era antes una comuna chiquitita, dormitorio, y se convirtió en una comuna que da trabajo, en que todo lo que es el sur tiene que pasar por aquí para evacuar, hay muy pocas vías de evacuación”.
Margarita S., Aidé A., Loreto C.

Y si no tuviéramos esos adelantos que están ocurriendo ahora, diríamos de nosotros que estaríamos olvidados, estamos botados, esta comuna pobre...El progreso trae bastantes incomodidades, pero con el tiempo nos va a favorecer de alguna manera… El ruido, todo ese asunto , tiene que pasarlo porque es para mejor, y si uno sale mejor, uno tiene que sufrirlo un tiempo. Ahora, yo creo que todo ese asunto que ustedes están diciendo, que el metro... después, cuando tengamos el metro en tres años más, “ ah, qué rico el metro..."
Mario R.

... Yo estoy conforme con lo que hay, nunca dije que no, yo estoy conforme, lo encuentro lindo, hay donde ir a comprar, perfecto. Pero es que uno vivió otra etapa, la gente más joven, ellos podrían decir realmente cómo están, pero nosotros vivimos una etapa tranquila y esta. Me quedo con la otra, pero también me quedo con esta por los adelantos…
Aidé Aránguiz

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En este contexto la creación de un discurso coherente entre los ciudadanos, capaz de permanecer en el tiempo, se torna difícil. El soporte material que entrega el lugar es un paso fundamental para el establecimiento de una identidad consistente y si dicho soporte varía compulsivamente cada vez que cambia la administración edilicia o gubernamental ¿dónde pueden asentar las personas sus proyectos, sus valores, sus expectativas, su identidad? El desconcierto, la inseguridad y el sentimiento de amenaza encuentra aquí un caldo de cultivo del que pocos pueden salir. Esos pocos son generalmente los jóvenes que debido a su imperiosa necesidad de sociabilidad van resignificando los espacios, obviando las alarmas que los llaman a privatizar sus experiencias vitales.

Los vecinos adultos, al contrario, tienen sentimientos encontrados de lo que está pasando y del futuro que le espera a la comuna al ser espectadores confundidos de continuos cambios que no logran asimilar. Por un lado está nuevamente la promesa, la modernidad y el futuro, por otro la poca participación que tienen ellos en la construcción de este futuro y el desorden y destrucción que esto implica. No sólo para el lugar, sino también para sus propios relatos:


“M. S: Yo soy profesora de lenguaje, y a mí me encanta la poesía, y cuando venía un día del liceo, yo vengo por Américo Vespucio, y vi que habían cortado todos los árboles, llegué llorando a mi casa, no lo pude soportar, ¡pero qué barbaridad, qué crimen!, dije yo, cuánto cuesta un árbol que crezca, y los cortaron todos, cara de palo.
Desde Américo Vespucio, hacia la Gran Avenida, los cortaron todos para allá. Yo no sé si esto es progreso o matar la naturaleza, porque espero que alguna vez los repongan.

Yo escuché en un programa de televisión, que gente del Mall, gente importante, se habría ofrecido para sacar los arbolitos, dejarlos, y después volver a plantarlos, porque eso se puede hacer... y... no los tomaron ni en cuenta, y llegaron, cortaron y talaron no más, o sea, deberían haber... algún arbolito... digo yo. Porque van a llenar de cemento, a mí no me gusta, para nada.

A. A.: Pero eso es progreso...
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3. El progreso como una construcción permanente

La Florida avanza a pasos agigantados, en veinte años pasó de ser una zona semi-rural a convertirse en un subcentro de la capital. El paradero 14 se ha convertido en un símbolo del discurso de modernidad de mercado que se instaló en la comuna, la conjunción de grandes avenidas, la llegada del metro el establecimiento de los principales servicios comunales en este punto lo convierten en un icono de esta nueva etapa en la historia de la comuna. Sin embargo el progreso no se detiene, lo que antes nos pareció vanguardista queda rezagado ante la necesidad de seguir avanzando, es así como el paradero 14 ahora es un conjunto de escombros, grúas y andamios, la construcción del metro y la autopista urbana de la Avenida Américo Vespucio están nuevamente cambiando el rostro de este lugar, en un proceso que al parecer no se detendrá nunca

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De allá son los que vienen a asaltar para este lado, vienen a robar. Es que está la Villa O’higgins también para allá”.
Eugenio V.
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Vivir allá es gravísimo
Eugenio V.

“- ¿Y cómo conviven estos grupos?
- No hay convivencia, no hay comunicación ni convivencia”.
Aidé A.
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Yo tengo una hermana que vive de Vicuña Mackenna para allá, hacia el poniente, Vicuña Mackenna está dividida, Vicuña Mackenna para allá es una cosa y para acá es otra cosa. Ella vive para el lado de allá, vive cerca de Santa Raquel, y ahí sí que es cosa grave”.
Margarita S.
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Testimoniando este proceso, los siguientes fragmentos de un debate grupal realizado entre habitantes de la comuna no pueden ser más elocuentes:

A veces me iba al centro y llegaba a las diez de la noche con paquetes, y yo no tenía temor de entrar a esa hora, pero ahora, te lo digo, que a las seis o siete de la tarde yo no salgo sola. Y siempre estoy pensando que mi hija llega de afuera, a veces caminando, y estoy con el celular: “dónde vienes”, “papá, estoy saliendo a esta hora”, o “me bajé “, de ahí de Vicuña, y ya, parte mi marido a buscarla. Mi hija tiene treinta y dos años, que es la soltera que me queda, y todavía mi marido la va a esperar al paradero”.
Elba M.

Yo encuentro que en Avenida La Florida, ahí, hay unas casas... y es como... que yo no entro, y no tengo idea qué es lo que existe ahí, pero yo no entro”.
Aidé Aránguiz

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Este fenómeno tiene su concreción material en el establecimiento de “fronteras”, que en el caso de La Florida están claramente marcadas. La diferenciación entre los “otros”, de los que debemos protegernos, y un “nosotros”, gente de bien que debe estar resguardada en su hogar, es algo que se observa en forma patente y que acecha el cotidiano del floridano, que hace eco de las campañas de inseguridad urbana creciente, que algunos sectores de nuestra sociedad quieren imponer. Esto produce a la larga una marcada tendencia al aislamiento, a la renuncia a la sociabilidad y al abandono de los espacios públicos, confirmando los altos grados de temor entre los vecinos.
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Pero bien sabemos que las promesas que nos entrega la modernidad no siempre se cumplen, y esta diversidad que caracterizó a la comuna en sus orígenes no encontró integración en una vida coherente que acortara las diferencias acercando a todos los habitantes de la comuna a un estilo de vida cómodo y confortable. Muy por el contrario, somos testigos de cómo las grandes avenidas actúan en la actualidad como ejes que separan la comuna en sectores opuestos, en donde los que tienen más temen a los que tienen menos y los que se encuentran al medio luchan por un reconocimiento social que se basa en diferenciarse de un “otro” difuso, estigmatizado, que se rechaza muchas veces sin conocerlo realmente. Esto conduce a una sobrevaloración de la seguridad por sobre la interacción social, y a un sentimiento de desamparo que pierde su foco y confunde la precarización de la sociabilidad, producida por la diferenciación, con la amenaza de lo diverso y lo riesgoso.
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2. Fronteras, Contrastes y Temores

A través de su historia podemos ver que La Florida ha sido una comuna poblada por la diversidad, en sus inicios una zona rural que unía dos urbes, luego la extensión de Santiago hizo necesaria la ocupación de este espacio, tanto por la intervención del Estado que condujo a la construcción de vastas extensiones con viviendas para familias de escasos recursos, como por la construcción de villas para sectores medios a través de la acción de Cooperativas como la ex ANAP (Asociación Nacional de Ahorro y Préstamo).

Como vimos hacia los años ochenta la comuna comienza a cambiar su perfil, el Estado deja de tener un papel central en su construcción y esta queda en manos del sector privado que intenta hacer de la comuna una promesa de vida, de esta manera se le sube el status a La Florida potenciando su carácter emergente. Esta imagen encuentra respaldo en los importantes cambios que se dan en la comuna a partir de 1990, la instalación de un mall que cumple las veces de plaza y la llegada del Metro consolidan el sector del paradero 14 de Vicuña Mackena como el centro neurálgico de la comuna, un centro que da cuenta de la propuesta de “hacer ciudad” que se manifiesta en La Florida donde el papel de la plaza central es ocupado y dominado por un centro comercial que paradojalmente lleva por nombre Mall Plaza.

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La paradoja: ordenando el desorden con más desorden

Con la llegada de los gobiernos de la Concertación estos problemas se han tratado de aplacar paulatinamente. El auge económico del país, la llegada del Metro, la instalación de grandes multitiendas y megamercados y un notable aumento y mejoría de los servicios básicos durante la primera mitad de la década del 90, han transformado para siempre el rostro de esta comuna.
Durante este período se consolida la gestión privada en la actividad de la construcción habitacional. Este nuevo crecimiento se localiza en las últimas áreas residuales de la macrozona de la comuna, al poniente de Av. La Florida, con lo cual se da una ocupación del área entre Av. La Florida, Walker Martínez y Tobalaba, incorporando como suelo urbano parte de las últimas zonas agrícolas de la precordillera.

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La Florida se vio profundamente afectada por esta política, ya que su fase de explosivo crecimiento se produjo en el marco de normas de urbanización muy precarias, cuando no lisa y llanamente inexistentes, lo que a la larga traería perjudiciales consecuencias para el habitat de los floridanos. Se generaron nuevas urbanizaciones residenciales de carácter fragmentario discontinuo, con un alto impacto en la accesibilidad y mínimos espacios públicos de esparcimiento. Además, producto de este enorme contingente de jóvenes parejas que instalaron su vivienda y sus sueños en la comuna, la pirámide de población amplió radicalmente su base trayendo una serie de problemas que fueron siendo solucionados sobre la marcha. Colegios surgidos de la noche a la mañana, fuentes de trabajo precarias, además de estigmatización y temor frente a los jóvenes, son realidades que pueden traer insospechadas consecuencias a futuro.
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En este contexto, el siguiente hito importante en el crecimiento de la comuna se producirá a mediados de los años ochenta como una salida a la crisis inmobiliaria producida por la debacle financiera del 82. Ante esta situación se dará paso a una nueva forma de poblamiento en la comuna, que supondrá una “operación marketera” de las inmobiliarias que gracias a la ampliación ilimitada de sus posibilidades de construcción, comienzan a ofrecer a La Florida como un lugar para vivir tan bien como en Las Condes o La Reina, pero sin pagar de más. Mucha gente de clase media, matrimonios jóvenes y otros consolidados, verán en este “producto” una buena alternativa y se instalarán en las villas construidas a partir de la segunda mitad de la década del 80’. Este proceso, inédito en la historia de nuestra ciudad, dará lugar a la “explosión” de la comuna que la convertirá en la mas populosa durante la década de los noventa.
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La doble “inversión”

Tras el Golpe, la política inmobiliaria se invierte en un doble sentido: se pasa del control del Estado al del Mercado y éste último impone la “inversión” como su ideal y su misión. Este proceso se produce dentro de un periodo que es muy importante desde el punto de vista urbano, la dictadura aplicó un plan nacional de desarrollo en esta materia que se implementó en 1979. Uno de los principios fundamentales que consideraba era la idea de que el suelo urbano no era un recurso escaso y que su exigüidad sólo era consecuencia de la falta de concordancia entre las normas técnicas vigentes –modelo estado céntrico–, y la oferta y la demanda –modelo de inversión– por suelo en el mercado. Así se estableció entonces que las restricciones de uso de suelo “inflaban artificialmente” el precio del mismo, lo que condujo a ampliar considerablemente el área urbana.

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Una fundación popular

El comienzo de los procesos de cambio que llevarán a La Florida a convertirse en el principal subcentro urbano del área sur-poniente de Santiago, ocurre recién en el año 1968. Hasta ese momento esta era una comuna básicamente de quintas, de parcelas, con pocos sectores poblados. A partir de este año llegan las operaciones sitio y empiezan a instalarse las cooperativas de trabajadores. Este proceso de poblamiento popular se ve consolidado durante el gobierno de Salvador Allende debido al fuerte crecimiento que se produce por la vía de las tomas.

Así vemos que una parte importante del territorio urbano de la comuna se construyó por la acción de los propios pobladores. Esta fue la primera entrada de la modernidad. Una entrada de marcado carácter popular que habrá de permanecer hasta el día de hoy, incluso tras el manto de mesocracia que parece invadir actualmente el discurso que rodea a la comuna y a pesar de los procesos de erradicación que habrían de venir tras el Golpe. La herencia de ese movimiento permanece. Son múltiples las villas que tienen su génesis en cooperativas, un origen popular que suele ser ocultado, pero que aún perdura en la memoria de los trabajadores que reclamaron ahí su derecho a la vivienda digna.



Para comienzos del siglo XX, en La Florida sólo existía una pequeña aglomeración de viviendas en la zona de Bellavista, en la que hoy se encuentra la municipalidad, y en el sector de Rojas Magallanes, donde en ese tiempo se ubicó el municipio. Con un marcado carácter rural, el territorio de La Florida estaba dividido en fundos, dedicado al cultivo de viñas, hortalizas y forraje, con casas patronales de raíz colonial e influencia europea .
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1. Sinopsis Histórica.

La Florida es una comuna muy particular de nuestra capital. Los acelerados procesos de cambios que ha experimentado, y la heterogeneidad urbana y social que la distinguen, hacen de ella un fascinante universo de estudio. Reflejo fiel de los cambios y contradicciones que se viven un nuestra sociedad, en su imperioso y descontrolado camino hacia el progreso

Metáfora de un viaje: de la tradición a la modernidad

Durante cuatrocientos años, la ciudad de Santiago creció en forma ordenada y paulatina, situación que se mantuvo hasta mediados del siglo XX. Durante este tiempo los terrenos de La Florida tuvieron un carácter agrícola, principalmente era un camino ferroviario que unía Santiago con Puente Alto.
El hecho de ser esta una localidad estructurada en base a un camino, un pasaje hacia otro lugar, determinará permanentemente el desarrollo de esta comuna. Un patrón de crecimiento tan lineal, que sigue el trazo de la vía férrea, obviará un punto crucial en el desarrollo del lugar: su centro fundacional, la ausencia de una plaza central, el espacio público sine qua non.







   
La Florida, Una Comuna de Contrastes.

En el presente artículo se hace un análisis del uso de Internet como La siguiente etnografía pretende dar cuenta de las transformaciones a las que se ha visto expuesta la comuna de La Florida en los últimos 20 años producto de los procesos de modernización y expansión urbana de la ciudad de Santiago. En este periodo de tiempo pasó de ser una zona semi-rural a convertirse en un subcentro de la capital. El paradero 14 se ha convertido en un símbolo del discurso de modernidad de mercado que se instaló en la comuna, la conjunción de grandes avenidas, la llegada del metro y el establecimiento de los principales servicios comunales en este punto lo convierten en un icono de esta nueva etapa en la historia de la comuna.






Autor: Scarlett Bozzo, Cristóbal Villablanca, Matías Wolff.
Licenciados en Antropología. Universidad de Chile.

e-mail:
scarlett@mi.cl




Revista Chilena de Antropología Visual -
número 5 - Santiago, julio 2005 -
180/202 pp. - ISSN 0718-876x.
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La Florida, Una Comuna de Contrastes.

En el presente artículo se hace un análisis del uso de Internet como The following ethnography tries to demonstrate the transformations to which the commune of La Florida has seen exposed in the last 20 years product of the processes of modernization and urban expansion of the city of Santiago. In this period of time passed of being a semi-rural zone transforming in a subcenter of the capital. The whereabouts 14 have turned into a symbol of the speech of modernity of market that one installed in the commune, the conjunction of big avenues, the arrival of the subway and the establishment of the principal communal services in this point turn it into an icon of this new stage into the history of the commune.






Autor: Scarlett Bozzo, Cristóbal Villablanca, Matías Wolff.
Licenciados en Antropología. Universidad de Chile.

e-mail:
scarlett@mi.cl




Revista Chilena de Antropología Visual -
número 5 - Santiago, julio 2005 -
180/202 pp. - ISSN 0718-876x.
Rev. chil. antropol. vis.