Fotografías, sombras, espectros II.

Las fotografías son objetos comunes en las colecciones de casi todos los museos, independiente de su naturaleza, tamaño o temática. Como todo objeto de museo que se precie, las fotos son coleccionadas, inventariadas, catalogadas, documentadas, investigadas, conservadas, restauradas, exhibidas [algunas también se pierden entre sus murallas, las reales y las virtuales]. Las fotografías cumplen innumerables funciones, recibiendo por ello especial atención de parte de los museos.

Los etnógrafos toman miles de fotografías en sus continuos viajes a la otredad en un vano intento por fijar una ilusión. La mayoría de estas imágenes permanecen escondidadas en algún rincón de las casas y desaparecen esperando algún ordenamiento que nunca llega. Algunas de ellas son mostradas, una y otra vez, en clases, charlas y congresos, transformándose en verdaderos íconos. Pocas veces, muy pocas, estas fotografías llegan a los museos, por deseo o deceso del etnógrafo y permiten que otros cavilen con lo representado en esas imágenes [en realidad no sé si en nuestro país esto ha ocurrido].

He tenido la oportunidad de revisar alguans colecciones fotográficas depositadas en nuestros museos, intentando otorgarles un poco más de sentidos [Quiroz 1993, 1999], y he tratado también de formar algunas [por ejemplo, imágenes de la colonización holandesa en la Araucanía] que le permitan a otros hacer lo mismo. En esta ocasión quisiera referirme a ciertas fotografías de los selk'nam tomadas por M. Gusinde en Tierra del Fuego, entre los años 1919 y 1924. 

Martín Gusinde [1886-1969], etnógrafo silesiano [sin buscar en el mapa, Silesia aún no es autónoma], fue uno de aquellos que tomó miles de fotografías en sus viajes, no sólo a la Araucanía y a Tierra del Fuego sino también al Congo, Japón y Nueva Guinea. También fue uno que dejó parte de sus colecciones de fotografías en los museos [el Museo Histórico Nacional en Santiago de Chile conserva algunas, entre ellas unas maravillosas imágenes, sin ningún nativo, tomadas en 1920 en la Laguna San Rafael celebrando los 400 años del "descubrimiento" del estrecho de Magallanes].




 
 
 
 
Fotografías, sombras, espectros II.

La fotografía ha sido fiel compañera de los afanes de los etnógrafos desde los mismos comienzos de la disciplina. Uno de los más importantes que trabajaron en Chile, Martín Gusinde, hizo un uso tan central de la fotografía que los selk'nam lo llamaron mankacen, el cazador de sombras, pues consideraban que las imágenes que aparecían en las fotografías eran las sombras de sus antepasados.

Para Gusinde, la fotografía no fue una herramienta para el registro de los selknam contemporáneos, ya irremediable y trágicamente trasformados por la "civilización" occidental, sino un mudo testigo del esfuerzo etnógrafico por buscarlos en un mundo de ausencias y encontrarlos en un ayer siempre hipotético. Las imágenes de Ventura Tenenesk son un ejemplo del mensaje de Gusinde.

 

Autor: Daniel Quiroz
Etnógrafo, Director del Centro de Documentación de Bienes Patrimoniales, Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos.


e-mail: dquirozl@ctcinternet.cl

Revista Chilena de Antropología Visual - número 1 - Santiago, julio 2001 -
28/34 pp. - ISSN 0718-876x. Rev. chil.
antropol. vis.





   
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Gusinde nos legó un conjunto de imágenes que forman parte de nuestro patrimonio cognoscitivo respecto de los grupos humanos de Tierra del Fuego que estudió tan intensamente. Podría mostrar aquí aquellas archi conocidas imágenes selknam del hain, o de la caza de guanacos, repetidas una y otra vez en revistas de viajes, de cultura, del corazón, pero me interesa rescatar, para efectos de este cuento, una muy especial donde Gusinde retrata a Ventura Tenenesk [uno de sus informantes principales] vestido con su capa y tocado de piel de guanaco, su rostro adornado con pintura facial en blanco y negro, con sus armas, arco y flechas, en su mano izquierda, y a su derecha, sentada, su esposa, posando tranquilos para el padre Martin.

Nosotros habíamos ocupado anteriormente una foto de Tenenesk en la portada del Catálogo de la Exposición Mankacen, Cazador de Sombras, que hicimos en la Biblioteca Nacional como homenaje al centenario de su nacimiento [Olivares& Quiroz 1987], sacada de su monumental libro sobre los selk'nam.

Esa foto, de medio cuerpo, siempre me planteó una serie de interrogantes, especialmente una discordancia estética: los bigotes de Don Ventura no calzaban con sus ropajes elaborados en pieles de guanaco, tampoco la pintura facial usada parecía natural, tanto esas gruesas líneas negras saliendo de los orificios nasales hasta llegar a la base del lóbulo auricular como los grandes puntos blancos sobre las sienes y entre medio de los ojos.

En primer lugar quiero referirme al tema de la pintura facial de los selknam. Si observamos detenidamente la pintura facial que usa Tenenesk en la foto 2 y la comparamos con la que tiene en la foto 3 [un detalle de la foto 1], notamos algunas ligeras diferencias pero bastante significativas: los puntos blancos son más grandes y no están ubicados en la misma posición y las líneas negras son algo diferentes, dando la impresión que la pintura facial de la foto 2 estuviera trucada, lo que se ajusta a las afirmaciones de Chapmnan en el sentido que Angela Loij le habría mencionado que cuando Gusinde la fotografió, ella no llevaba pintura.

  

No podemos asegurarlo, pero la observación detenida de ambas imágenes nos permite pensar que, tal vez, Chapman tenga razón y Gusinde alterara las fotografías [no fue el primero ni será el último].

En segundo lugar, la capa de piel de guanaco está, en un caso, sobre los hombros, cubriéndolos, y en el otro, bajo los hombros, dejándolos descubiertos. ¿Cuál es la posición correcta de la prenda o las dos lo son, indistintamente?. Tal vez no sea un tema muy relevante, pero lo interesante es que las fotografías permiten hacerse estas y otras preguntas.

En nuestars búsquedas encontramos una imagen [foto 4] tomada por Gusinde en 1924 que nos entregaba datos para comprender algunas de nuestras primitivas interrogantes. En esta fotografía aparece un grupo de selk'nam vestidos con ropas occidentales, aparentemente el vestuario que usaban ya en la épocva de las investigaciones de Gusinde [hay varias otras fotografías en esta colección que demuestran lo que se plantea].

En el extremo izquierdo de la fotografía se ve a un personaje de pie, vestido con un terno [traje de 3 piezas, chaqueta, chaleco y pantalón], camisa blanca, jockey y zapatos oscuros, aparentemente muy bien lustrados, y unos grandes bigotes. Sorpresa. Por fin teníamos una imagen contemporánea de nuestro Ventura Tenenesk [foto 5, detalle de foto 4].

Esta imagen, indudablenmente, permite, por una parte, contextualizar los bigotes de Ventura Tenenesk y, por otra, afirmar que Gusinde, para sus famosas fotos, le solixcitó a los selk'nam que se vistiesen como lo hacían "antes", antes que llegaran los europeos a sus tierras.

Gusinde actuó como muchos etnógrafos de su época, pues deseaba rescatar la originalidad de estas culturas que estaban desapareciendo. Tal vez algunos etnógrafos contemporáneos se escandalicen por estas prácticas, como algunos lo hicieron con el diario de Malinowski. Sin embargo, es necesario tener cuidado al juzgar acciones ocurridas hace más de 80 años, cuando las normas y parámetros disciplinarios eran bastante diferentes.

Esta actitud, sin embargo, fue comprendida por los selk'nam, que llamaron a Gusinde, por sus fotografías, "mankacen"=cazador de sombras, entendiendo siempre "sombra" como aquello que fueron, que en parte habían perdido y en parte estaba escondido dentro de ellos mismos.

Ventura Tenenesk temido chamán selknam [foto 6, detalle de foto 1], posó junto a su esposa, con sus antiguos trajes y armas, ya en desuso, para mostrarle como eran sus antepasados, los de antes, sus "sombras", para ventura de Marín, el cazador de sombras.

Martín Gusinde los despojó de sus harapos occidentales, vistiéndolos con sus vestidos y armas tradicionales ya desechadas, inmortalizándolos en sus fotografías. Eran los restos de los imponenetes cazadores de guanacos que impresionaron a los viajeros de los siglos XVII y XVIII.

Hoy existen, en gran parte, gracias a las imágenes que Gusinde y otros tomaron de sus sombras y no existen por nuestra permanente incapacidad de tratar con lo diferente y convivir con los demás. Estas imágenes constituyen un lazo con el pasado, con nuestro pasado, y permiten sentirse parte de una historia sin fin, a pesar del fin de la historia.



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Bibliografía        

QUIROZ, DANIEL.
1993. Fotografías, sombras, espectros.
Museos, 17: 22.

QUIROZ, DANIEL.
1999. Colonia Nueva Transvaal de Gorbea: imágenes en el Museo de Hualpén. Museos, 23: 36-38.

OLIVARES, JUAN & DANIEL QUIROZ.
1987. Martín Gusinde, Cazador de Sombras. Santiago: Biblioteca Nacional.

 
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